28 septiembre, 2006

Héroes, de Ray Loriga

La mayoría de los chicos de mi barrio decían que nunca conseguiría una chica como ésa. Porque su pelo era largo y rubio y porque sus ojos no miraban nada de lo que tenían delante.
Supongo que las apuestas a mi favor no superaban las de un caballo de tres patas. Pero nadie sabe a ciencia cierta qué viento sopla más fuerte en el corazón de una mujer. Me refiero a que hay tíos que plantan banderas en la luna pero nadie sabe si son ellos los que van a volver locas a las chicas de por aquí. Todo el mundo tiene una oportunidad y hay que ser muy malo para no acertar nunca con una moneda que sólo tiene dos caras. Por otro lado la más pequeña de las mujeres tiene faldas y pies y respuestas tan extrañas como dormir al lado de un cañón.
Sé jurar en falso y tengo unas preciosas botas de piel de serpiente.
Puedo tatuarme un dragón en la espalda, pero el día del cumpleaños de quien sea seguiré pensando que de todo lo que nunca he tenido ella es lo que más echo de menos.

Héroes

Ray Loriga