10 marzo, 2007

Plenilunio, de Antonio Muñoz Molina


"Un poco antes, menos de una hora, cuando aún era posible que lo deseado por los dos no llegara a cumplirse -estaban de pie el uno frente al otro, cada uno con un vaso en la mano, vestidos, sin tocarse, como si no se conocieran-, ella le había preguntado por qué callaba tanto, por qué era tan difícil saber lo que sentía o lo que pensaba.
-Será por vanidad -respondió ella misma-, por orgullo. Quien se oculta tiene siempre más prestigio que quien se muestra abiertamente. Será por esas bobadas orientales que se llevaron hace tiempo, aquella cosa china o taoísta de quien sabe calla, o de que la palabra que se dice es de plata, y la que no se dice es de oro, toda aquella basura que le gustaba a mi ex, en sus períodos orientales, que también los tuvo. Yo me hago el propósito de callar para hacerme misteriosa pero no lo consigo nunca. Siempre acabo diciendo lo que pienso justo en el momento en que se me ocurre, así que estoy en desventaja, no tengo remedio. Tú en cambio, como no dices nada, parece que llevas dentro de ti todo el misterio del mundo. "

Imagen: Cartel de Plenilunio, película dirigida por Imanol Uribe, basada en la novela de Antonio Muñoz Molina, que he terminado de leer hace apenas unos días. Las palabras aquí transcritas las dice Susana Grey. Nunca me he sentido tan identificada con un personaje como con esta mujer y con sus circunstancias, excepto en la profesión y en la maternidad. No sé quién nació antes, si ella o yo. Tiene 37 años. Y se enamora de un inspector.

2 Comments:

Blogger Mercedes said...

me ha encantado, sabes ? hace poco no se en que peli, decian algo asi...cuando en una reunion ves a un chico que no habla, siempre piensas que debe de ser muy inteligente...cuando luego lo conoces ves que es tonto.
me resulto gracioso, por que suele suceder, tal vez sea por eso del Tao....el erudito no es sabio
el sabio no es erudito.

4:52 p. m.  
Blogger Paula said...

Y que lo digas, María

Aunque en el caso de esta novela, parece que el inspector sí merecía la pena...

Un besazo

2:02 p. m.  

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