27 agosto, 2007

Alfonsina Storni se arroja al océano, de Jesús Jiménez

Y sobre mi cabeza
arden, en el crepúsculo
las erizadas puntas del mar.


A. S.




Mientras salen del mar o del Tiempo los trilobites,
los cangrejos prehistóricos y los grandes reptiles,
chirriantes y lentos como tanques de guerra;
mientras sale Pizarro con sus hombres y sus caballos;
y sale Ursula Andrews, su bikini eléctrico y rubio
como una flor carnívora que se pegara al tacto;

mientras salen del mar la Venus de Botticelli, y Crusoe,
y el Nautilus amarillo de los Beatles, y sobre la arena
vienen a vararse ballenas y ristras morenas de muchachas
que toman el sol y el vermú y luego nos toman el pelo;
mientras suben del infierno los icebergs cariados del diablo
y flota en los corazones la vida como un dragaminas cansado;

mientras el mar se sale del mar en medio del estrépito
y el Sumo Apuntador ya no oye ni sus propios pensamientos,
y sobre la arena del escenario ya no cabemos todos,
porque todos tropezamos con todos, y andamos trastabillando
con la vida y sus tramoyas y el atrezzo que son las palabras;

yo me vuelvo sin nada y con silencio a este océano, hoy naranja
y tibio como el líquido amniótico que bañaba mis siestas.
Sabéis cuánto me place echar una cabezadita entre bastidores.
Ahí os dejo con vuestro desembarco de Normandía diario.
No me despertéis hasta que la función y el mundo acaben.

Jesús Jiménez Domínguez
Los chicos están bien
Poesía última

Edición de Manuel Vilas



Imagen: Alguna playa de Menorca al anochecer. No recuerdo cuál.